«La caída del cabello, cejas y pestañas o la hipersensibilidad en la piel» son algunos de los efectos secundarios que provocan los tratamientos oncológicos. Los enumera Beatriz Yusta, la psicooncóloga de la Asociación Pitiusa de Ayuda a Afectados de Cáncer (Apaac), nada más comenzar el taller de asesoramiento oncoestético, que imparte junto a Gloria Fuertes, trabajadora social de esta entidad.

A la actividad de Apaac, que se enmarca dentro de la quinta edición de ‘Sant Josep Contra el Càncer’, asisten una decena de mujeres. El objetivo es ofrecerles soluciones y pautas sencillas para poder minimizar las secuelas que en la piel y en el pelo les han dejado los tratamientos médicos contra el cáncer. «Paliar estos efectos adversos sobre el aspecto físico ayuda a aumentar la autoestima, mejorar el estado de ánimo y recuperar la confianza», resalta Yusta tras recordar que recientemente (en noviembre de 2021) Apaac ha puesto en marcha un nuevo servicio de asesoramiento oncoestético individualizado.

Beatriz Yusta, psicooncóloga de Apaac, durante el taller de asesoramiento oncoestético.

Beatriz Yusta, psicooncóloga de Apaac, durante el taller de asesoramiento oncoestético. J.A. RIERA

Marta Fajardo la quimioterapia oral le afecta «muchísimo a la piel y el cabello»: «Me salen rojeces en la cara y ronchas en el cuerpo, el pelo se me ha vuelto muy fino y las uñas se me rompen», relata durante el taller. Es el segundo al que asiste, del primero salió con «un subidón» de moral. Por eso repite, quiere recordar todo lo que aprendió entonces.

Para Tamara Vicente Rodríguez es su primer taller oncoestético. A los 32 años, explica, le diagnosticaron «cáncer de mama triple negativo con el gen mutado BRCA2» y con 35 años lleva ya siete operaciones, la última hace quince días, «un lipofilling». Ahora está aquí porque tiene un canal de YouTube (Ibiza’s Crazy Crochet) en el que habla de cáncer y crochet y está pensando subir un vídeo dedicado a la oncoestética. Está muy atenta a las recomendaciones de Yusta, como el resto de las asistentes, algunas de ellas con libretas para tomar notas.

«Buena higiene, hidratación y reparación, fotoprotección y maquillaje corrector» son los cuatro pasos básicos para poder lucir una piel en condiciones. Lo explica la psicooncóloga, que al igual que Fuertes, ha sido formada y asesorada por profesionales expertos en oncoestética de la marca de cosméticos francesa La Roche-Posay. Yusta insiste en que «antes de usar cualquier producto, aunque sea natural, se consulte con el oncólogo». «La hierba de San Juan, el pomelo o la granada, por ejemplo, interactúan con el tratamiento oncológico e inhiben sus efectos», advierte.

Para la higiene del cuerpo, las profesionales de Apaac recomiendan productos sin detergente

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Para la higiene del cuerpo, Yusta recomienda «productos que no lleven detergentes, ni alcohol y que sean humectantes». También destaca la importancia de emplear protector solar, que filtre los rayos UVB y UVA, cuando se salga a la calle.

En una mesa están expuestos los productos que recomiendan, desde cremas hidratantes a bases de maquillaje, pasando por laca de uñas, polvos de sol o agua micelar. Todos son de La Roche-Posay, que, señala Yusta, «tiene una larga trayectoria testando productos para pacientes oncológicos» y «colabora gratuitamente con Apaac». En la acción de hoy han colaborado también el Hotel Simbad, que ha comprado el maquillaje, y la Farmacia Mónica Marí, que ha hecho descuentos en los productos empleados en el taller.

Llega el momento de poner en práctica todos los consejos aportados por las profesionales de Apaac. Viorica Anusca se ofrece como modelo para la prueba de maquillaje. Tiene 39 años y padece cáncer de cuello uterino desde 2019. Lleva un turbante que oculta su cabeza rapada al cero. Con la quimioterapia, además de perder pelo, ha notado la piel «mucho más seca». «Nunca me había cuidado tanto como ahora», comenta. Yusta le limpia la cara con agua micelar, le aplica agua termal e hidratante, le pone base de maquillaje por el rostro y el cuello, le tapa las ojeras y con un lápiz marrón delinea sus cejas. La psicooncóloga la emplea además como modelo para mostrar cómo se coloca correctamente un turbante. Anusca «está guapísima», coinciden todas. «El taller me ha encantado, me he sentido arropada y especial. Estoy muy feliz», asegura al concluir el taller con la alegría prendida en la mirada.

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